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Institución  investigadora y formuladora de políticas socioeconómicas para el desarrollo de la población en El Salvador

Informe sobre la coyuntura económica y fiscal. Cuarto año de la administración 2014-2019.

BOLETÍN DE PRENSA


Al finalizar el cuarto año de la administración presidencial 2014-2019, el país presenta un bajo ritmo de actividad económica, que está acompañada de leves dinamismos que provienen del sector externo. La evolución de las variables económicas internas en aspectos básicos como el empleo formal, el endeudamiento público y el déficit de cuenta corriente, indica que persisten vulnerabilidades macroeconómicas que deben ser gestionadas adecuadamente de cara a garantizar la sostenibilidad del crecimiento económico en el largo plazo. En dicho contexto, es de destacar la importante solidez que muestra el sistema financiero.

En el ámbito externo, durante el primer trimestre de 2018, las exportaciones y las importaciones registraron un alza de 3.1% y 7.6%, respectivamente. Sin embargo, el incremento de las exportaciones está por debajo del 10.7% que se registró durante el mismo periodo del año pasado; y las importaciones, por su parte, mantienen al igual que el mismo periodo del año anterior un alza que ronda el 7.5%. En este sentido, es importante destacar que las exportaciones continúan con un comportamiento irregular, mientras que las importaciones se han recuperado de las caídas del primer trimestre de 2016 y 2017, pero no han ido más allá del crecimiento de 2014.

 

Como aspecto relevante, en 2017 hubo un alza en el flujo neto de Inversión Extranjera Directa (IED) del orden de $444.5 millones, siendo los sectores más dinámicos: la industria manufacturera, el sector eléctrico y el comercio. A pesar de esta alza considerable en el flujo neto de IED, El Salvador se mantiene a la zaga como receptor de recursos en Centroamérica, incluso, a pesar de que Guatemala y Nicaragua tuvieron caídas en sus entradas de IED neta durante 2017.

 

De enero a abril de 2018, las remesas familiares alcanzaron $1,730 millones, representando un incremento de 9.2% con respecto al mismo periodo del año pasado. Es importante destacar que las remesas muestran el mismo patrón de crecimiento de los últimos años, con la excepción de lo registrado en 2015. Es de tener presente que el mayor crecimiento de la economía estadounidense alimenta el flujo de este tipo de recursos y es capaz de contrarrestar el impacto negativo de una deportación masiva por la cancelación del TPS. Con el ajuste de las cuentas nacionales, para el año 2017, las remesas representaron el 20.3% del PIB, es decir, una quinta parte de lo producido en el país. También debe destacarse que el mayor crecimiento de Estados Unidos (2.3%, en 2017, y 2.7%, en 2018) ha llevado las tasas de desempleo hispano a los niveles más bajos de la historia, aspecto que favorece el flujo positivo de remesas hacia El Salvador.

 

El ritmo de la actividad económica muestra que la tasa de crecimiento promedio del Índice de Volumen de Actividad Económica desestacionalizado (IVAE), para el periodo junio 2017 a marzo 2018, ronda el 2.2%, cifra menor que las tasas de crecimiento promedio registradas en los 12 meses del periodo junio de 2015 a mayo de 2016 (2.7%) y junio de 2016 a mayo de 2017 (2.9%). Observando el comportamiento de la economía en años anteriores y el crecimiento del primer trimestre de 2018, se vislumbra que el crecimiento del PIB podría cerrar en 2018 entre el 2.0% y 2.2%. Los sectores que presentan mayor dinamismo son la construcción, la industria, comunicaciones y servicios profesionales. El sector agrícola registra una fuerte desaceleración (de 8.3% en 2016-2017 a 0.2% en 2017-2018), sin embargo, puede resultar beneficiado por el buen invierno pronosticado para 2018.

 

A abril de 2017, la inflación total se mantuvo en torno al 1.0%; no obstante, el aumento del precio del petróleo ya ha comenzado a elevar el costo del transporte, el cual registra un alza anual de 3.6%. De no frenarse el alza de los precios del petróleo, esto impactará al resto de sectores. Componentes como los alimentos y la educación presentan bajos niveles inflacionarios de 0.13% y 1.03%, respectivamente. El rubro de vestir y calzado presenta una deflación de 1.84% que data de hace más de un año. Por su parte, el rubro de la salud muestra un incremento desde junio de 2017 y al mes de abril muestra una inflación de 1.19%.

 

Durante el período junio 2014 a febrero de 2018, el empleo formal, según los cotizantes al Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), creció 1.0%. Sin embargo, en los últimos 12 meses disponibles, (febrero 2017-febrero 2018), el número de cotizantes cayó 0.12%, lo que equivale a la pérdida de 971 empleos.


En el ámbito financiero, durante el 4° año de gobierno, los depósitos crecieron un 7.4%, en promedio, lo que refleja que la confianza en el sistema bancario se mantiene alta, a pesar de los problemas de liquidez que enfrentan las finanzas públicas. Por su parte, los créditos crecen a tasas positivas (4.9% en promedio), pero se ha dado una desaceleración con respecto al segundo y tercer año. Es importante destacar que, durante este cuarto año, el sistema financiero otorgó menos créditos que anteriormente en todos los rubros, a excepción del comercio. A nivel agregado, la cartera creció un 35% menos que durante el tercer año.

 

Como dato relevante, el sistema financiero bancario se consolida como un sector confiable; incluso, los indicadores de rentabilidad están mejorando y se acercan a los mínimos de rentabilidad exigidos por parte de la Superintendencia del Sistema Financiero (es decir, 1% sobre activos). La solidez del sistema está garantizada por las reservas de liquidez (depositadas en el BCR), las que en promedio se han mantenido en 20% de las obligaciones sujetas. De 2005 a 2018, los depósitos no han registrado mayores caídas al 2%, aún durante la crisis de 2008-2009.

 

En el ámbito de las finanzas públicas, entre enero y marzo de 2018, los ingresos totales han crecido 6.8%, lo cual tiene a su base un buen desempeño de la recaudación tributaria, que muestra un alza del 7.7% a marzo. Por su parte, las contribuciones a la seguridad social y el resto de ingresos no tributarios presentan un alza de entre 4.0% y 16.3%. Como dato interesante, a diferencia de años anteriores, la recaudación de abril sobrepasa la meta presupuestaria en $32.1 millones, lo que permite prever que la cobertura de las obligaciones presupuestadas está asegurada. A pesar de ello, una vez más, el gobierno dejó fuera del presupuesto importantes compromisos, como el financiamiento de las elecciones de 2019, entre otros, por lo que no faltarán los problemas de escasez de recursos.

 

Al mes de marzo, el gasto público total ha crecido en 12.0%. Al desglosar este incremento se destaca un alza del 9.2% del consumo y de 31.2% en pago de intereses, mientras que el gasto en transferencias corrientes se ha reducido en 7.5%. Como aspecto positivo, la inversión pública ha crecido en 27.9%. De mantenerse así la inversión pública, podría llegar a 2.9% del PIB, salvo sea ajustada para no reflejar un mayor déficit fiscal al cierre de este año.

 

Nuestras proyecciones fiscales indican que, a pesar del alivio de la reforma del sistema de pensiones, el aumento del gasto corriente motivado por mayores subsidios y pagos de intereses de la deuda podría presionar a un alza del gasto público, para cerrar con un déficit fiscal mayor al de 2017 (2.5% del PIB).

 

Así las cosas, la economía salvadoreña atraviesa una situación de relativa estabilidad fiscal después del default que se registró el año pasado. Adicionalmente, la reforma del sistema de pensiones ha dado “oxígeno limitado” al gobierno, pero aún falta tomar medidas estratégicas para afianzar la sostenibilidad fiscal. Debido a las fuertes presiones electorales, todo parece indicar que el gobierno incrementará el gasto corriente, principalmente en subsidios, por lo que el déficit fiscal volverá a niveles arriba del 3.2% (US$830 millones), mientras que la deuda del Sector Público no Financiero (SPNF) seguirá su tendencia al alza, al punto de alcanzar el 75.7% del PIB.

 

 

San Salvador, 30 de mayo de 2018.

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