aplicaciones_de_color-01_(4)_copia.png

Institución  investigadora y formuladora de políticas socioeconómicas para el desarrollo de la población en El Salvador

Historia

Se conformó como una instancia de investigación y reflexión con el propósito de contribuir a las transformaciones económicas y sociales que demandaba el fin de una larga guerra y el inicio de un período de paz.

Desde su nacimiento, la FUNDE definió con claridad el horizonte de esas transformaciones: en beneficio de los sectores excluidos, desposeídos y vulnerables de la sociedad salvadoreña.

En sus primeros años, con sus escasos y limitados recursos, la FUNDE emprendió la ardua tarea de dotarse de los recursos e instrumentos técnicos, así como de los marcos teóricos-metodológicos que le permitieran adentrarse con seriedad en el complejo campo de las investigaciones del desarrollo, dando una importante definición al carácter y sentido de nuestra labor investigativa: la investigación debería estar fundamentalmente orientada a la formulación de propuestas de políticas de desarrollo socioeconómico..

Desde entonces hasta nuestros días, ese proceso de construcción institucional se ha venido desarrollando y se ha convertido en una tarea permanente, asimismo, la FUNDE ha estado presente en espacios de discusión estratégica del país, en la construcción de alianzas y coaliciones ciudadanas, generando opinión y aportando a la democracia y el Estado de Derecho.

Todo ello sin dejar de lado su aporte académico al entendimiento de los problemas del país y la búsqueda de alternativas a la pobreza y exclusión. Las publicaciones e investigaciones que desde la FUNDE se realizan, siguen siendo importantes puntos de referencia para analistas, investigadores y tomadores de decisiones en el país.

En sus años de trabajo, la FUNDE con sus esfuerzos y apuestas por el desarrollo del país , se ha podido mantener y desarrollar sobre la base de varios ingredientes: ponderación y equilibrio, mente amplia, seriedad y entrega, trabajo de equipo, visión de largo plazo, flexibilidad y capacidad de renovación, ética y transparencia, sensibilidad social.

Mantener y fortalecer este espíritu y este pensamiento es otro de nuestros desafíos fundamentales. Por tanto, tenemos por delante el reto estratégico de conservar y fomentar esos principios, y evadir todas aquellas presiones y actitudes que tienden al dualismo, a la falta de una visión equilibrada y ponderada, al radicalismo, al dogma y el slogan ligero, al discurso superficial del panfleto, a la rigidez y estrechez mental, al pensamiento único y lineal, al cortoplacismo, al verticalismo, al trabajo individualizado y aislado, a la falta de generosidad y sensibilidad al prójimo, al miedo a la rendición de cuentas, etc. Con estos compromisos deseamos seguir cosechando lo sembrado en todos estos 20 años.